1 de noviembre de 2026
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La viuda negra que durmió a un famoso del streaming

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Víctor Emilio Peña1 de noviembre de 2026
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La viuda negra que durmió a un famoso del streaming

El 18 de diciembre de 2025, un joven de 22 años se presentó en una comisaría de la Policía de la Ciudad para realizar una denuncia. Horas antes, había sido víctima de un delito. El oficial que tomó su denuncia le preguntó su ocupación, una pregunta de rigor. La respuesta que recibió fue, más o menos

15 de diciembre de 2025: Sandra Arahuallpa, alias

El 18 de diciembre de 2025, un joven de 22 años se presentó en una comisaría de la Policía de la Ciudad para realizar una denuncia. Horas antes, había sido víctima de un delito. El oficial que tomó su denuncia le preguntó su ocupación, una pregunta de rigor. La respuesta que recibió fue, más o menos, una marca de los tiempos. El joven del otro lado del escritorio, un ex beneficiario de planes sociales, dijo: “streamer”.

El denunciante era una figura reconocida, sin dudas. Parte del universo de comunicadores gamer, el joven streamer acumula decenas de miles de seguidores en TikTok, con muy populares transmisiones en Kick y una intensa comunidad de fans a su alrededor. El chico tiene lo que importa en la era de los “creadores de contenido”: comunidad.

Así, el streamer contó cómo, la noche anterior, había salido de gira con tres amigos a la disco Tekila Club, un boliche de reguetón ubicado en avenida Rivadavia al 10000, en la zona de Liniers. Allí conocieron a dos mujeres: “Laila” y “Carla”. Las describió bastante bien, detalló su estatura, su ropa y rasgos físicos. La memoria del streamer, a pesar de su dolor de cabeza, estaba más o menos bien conservada.

Sandra Arahuallpa, alias

En un momento, ya con el sol en alto, las mujeres decidieron irse. Sin embargo, los cuatro amigos las convencieron de ir con ellos a un after de tragos en su departamento de la zona de Parque Centenario. Poco después, los cuatro amigos despertaron. “Laila” y “Carla” ya no estaban. El streamer fue quien gritó primero: supo que amanecieron totalmente robados. Las viudas negras que habían llevado a su casa les quitaron tres iPhone 13, dos relojes Hugo Boss, 1500 dólares y seis millones de pesos.

Peor todavía: ese día, el streamer transmitió en su canal. Aseguró que, en pleno programa, alguien lo llamó para asegurarle que tenía los datos y las coordenadas de las viudas negras. Era todo mentira. Sin embargo, el hombre, un tal “El Uruguayo”, logró que el joven le entregara sus claves más preciadas: sus contraseñas de iCloud y Google.

Sandra, en otra toma junto al streamer víctima

El ataque no quedó totalmente impune. Una de las viudas cayó. Con el tiempo, “Carla” terminó presa en el penal de mujeres de Ezeiza. Tras la denuncia, la Policía de la Ciudad llegó al edificio de Parque Centenario para relevar las cámaras del lugar, cuyas imágenes ilustran esta nota.

Allí estaba “Carla” al amanecer, poco después de las 6 AM, con sus trenzas bahianas y el streamer, como un premio de caza, abrazado a ella. Un cotejo forense con fotos de prontuario reveló su verdadero nombre: Sandra Melina Ramos Arahuallpa, manicurista de oficio, domiciliada en Montserrat, 23 años de edad.

El cotejo policial forense para identificar a la viuda negra Sandra

A mediados de este mes, el Tribunal Oral N° 3, integrado por el juez Gustavo Rofrano, condenó a Sandra Melina a tres años y seis meses de prisión, tras una fuerte acusación del fiscal Andrés Madrea que incluyó el robo al streamer y otros ataques.

Básicamente, le tiraron el Código Penal encima: la pena incluyó los delitos de robo simple, defraudación mediante una técnica de manipulación informática y tarjetas de crédito sustraídas. A una de sus víctimas, según la condena, le sacó un préstamo en Mercado Pago por $3,2 millones. Pero la acusación por el uso de las tarjetas de crédito, precisamente, fue la que la metió presa.

Sandra Melina fue capturada en el Shopping Factory Parque Brown el 8 de junio de este año. Había llegado allí con una amiga de Barracas y una serie de plásticos calientes. Entraron al local de la marca Crocs, eligieron algunos productos e intentaron pagarlos. La tarjeta que presentaron, desde ya, no era suya. Pertenecía a un hombre.

Las tarjetas incautadas a Sandra Arahuallpa y su amiga en el shopping Parque Brown

La cajera le pidió a una de ellas un número de DNI; las mujeres titubearon y dieron un número de diez dígitos, en lugar de los ocho habituales. Entonces, la cajera, rápida de reflejos, pidió por un policía. La División Investigaciones Comunales 8 de la Policía de la Ciudad llegó al lugar.

Así, ambas terminaron detenidas. Las tarjetas y documentos de dos víctimas estaban en su poder. Ese día, habían gastado más de un millón y medio de pesos con ellas. Compraron ropa, fueron al supermercado, pidieron hamburguesas y hasta un frappuccino en un café del shopping antes de que las arrestaran. Sandra dio un nombre falso a la Policía. Dijo llamarse “Antonella Mayorga”. El cotejo de huellas dactilares cortó su mentira.

La ficha cargada

Sandra fue también condenada por robarle a uno de los dueños de esas tarjetas. Lo había enlazado en Tekila, la misma discoteca donde conoció al streamer, justo el día anterior, con una cómplice desconocida hasta hoy, a la que la víctima describió como “una chica gorda de pelo rojo”. La historia terminó como siempre. Al hombre de las tarjetas también le robaron los $200 mil que llevaba en la billetera, junto con su iPhone 13.

La viuda negra tenía una cierta carrera. Ya había sido condenada en el pasado, cuando el Tribunal Oral de Menores N° 3 le dio dos años y medio de prisión en suspenso el 17 de mayo de 2023, una pena que el juez Rofrano valoró en su cálculo.

Pero la ficha no termina aquí. Sandra Arahuallpa, en total, fue condenada este mes por otros tres hechos, además del robo al streamer. Los ataques son todos idénticos: picaduras de viuda negra en boliches de reguetón. Datan de 2022, 2023 y 2024, con calificaciones como robo en poblado y en banda y robo reiterado. Una mujer de su familia también estaba entre las imputadas. Otra de sus cómplices murió años atrás.

Arahuallpa, años atrás, en otro de sus arrestos a cargo de la Policía de la Ciudad

El primer hecho data del 8 de octubre de 2022. Tres hombres fueron sus víctimas; Sandra y su banda les robaron dólares, celulares, etcétera.

“Cerca de las 23, los damnificados ingresaron al local bailable denominado ‘Moliere’ o ‘Kapital’, ubicado en Chile 299 de esta ciudad, oportunidad en la cual conocieron a tres mujeres que les dijeron que eran del barrio de Villa Crespo”, señala el expediente.

“Dos de ellas se identificaron como ‘Lucía’ y ‘Vanesa’, a quienes describieron como delgadas, tez morena, cabello negro y rasgos de nacionalidad peruana, en tanto la tercera era de contextura robusta y cabello teñido de rubio, todas de aproximadamente 21 años de edad y de 1,60 de altura”, continúa el relato del hecho. Luego, siguió el after de costumbre en un departamento cercano.

No todos los amigos despertaron juntos. Uno amaneció a tres cuadras de los demás, tirado en la vereda, con un ojo en compota.

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